4 razones por las que los ingenieros son grandes emprendedores

4 razones por las que los ingenieros son grandes emprendedores

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Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la definición de la palabra emprendedor encontramos lo siguiente: “persona que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo”. Pues bien, en el campo de la ingeniería, afrontar riesgos y superar obstáculos para conseguir un objetivo es el pan de cada día. Es por ello, que aquí te vamos a mostrar cuatro razones de peso por las que los ingenieros no solo son capaces de diseñar o fabricar cualquier tipo de objetos, sino que, para alcanzar el éxito, necesitan tener también una gran capacidad emprendedora:

La importancia del diseño
Si algo define a un buen ingeniero es su capacidad para materializar un sistema o proyecto a partir de pequeñas descripciones teóricas. La capacidad de inventiva es una parte fundamental en el diseño. Pero un buen ingeniero no solo utiliza la inventiva para sacar adelante un proyecto en particular, sino que aplica esta cualidad a otras materias de su profesión. En un mundo globalizado como el actual, no solo sirve trabajar en muchos proyectos, también hace falta saber vender lo que produces y demostrar tu valía a tus futuros clientes. Para conseguir esto, el ingeniero tiene que aplicar su inventiva en diseñar una buena estrategia de marketing y comunicación. La capacidad de planificación también es vital para alcanzar los objetivos deseados y llegar a más gente.

La curiosidad es una gran aliada
Para sacar adelante un proyecto, el ingeniero debe estar cuestionándose continuamente cada paso a seguir. De esta manera, se consigue una excelencia que determina la calidad de su trabajo. Preguntar e investigar también son cualidades inherentes al buen emprendedor. El descubrimiento de un nuevo nicho de mercado o de un servicio novedoso no depende de la suerte. Hay un extenso trabajo detrás que implica estudiar a fondo el mercado, conocer nuestras ventajas y amenazas, saber, a su vez, las carencias y puntos fuertes de nuestros competidores y conseguir adoptar cambios sin esfuerzo.

El aprendizaje no termina en la universidad
Tanto para ser ingeniero, como para ser emprendedor tenemos que tener en cuenta que nuestra etapa de aprendizaje no solo no termina cuando acabamos la universidad, sino que nos acompañará hasta el final de nuestra vida laboral. Si en el punto anterior hablábamos de adoptar cambios, nuestra capacidad de aprendizaje nos ayudará a afrontarlos y a ser flexibles ante los obstáculos que nos vayamos encontrando.

La capacidad de análisis
Otro de los pilares en los que se sustenta cualquier ingeniería es la capacidad de análisis. Esta cualidad también es aplicable en el emprendimiento. Para ofertar un producto o servicio hay que cuidar hasta el más mínimo detalle. Si la ingeniería clásica se fijaba, fundamentalmente, en conocer y desarrollar ese producto, la ingeniería de los nuevos tiempos tiene que asumir factores como conocer al cliente o consumidor ese producto, a la vez que sus necesidades y adaptar los diseños a estas para asegurar su éxito.
En definitiva, un gran ingeniero coincide en muchos aspectos con un gran emprendedor. Pero la regla principal para estas o cualquier tipo de profesiones es que el éxito que todos ansiamos se compone de pequeños y grandes fracasos. Estos nos permitirán tener los pies en el suelo y entender que sólo a base de esfuerzo y pasión se hace posible alcanzar los objetivos que nos marcamos.


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